11 oct. 2015

Recomendamos: Fidelidad a Grecia, Emilio Lledó, Cuatro ediciones, 2015


Octubre, que da comienzo al tiempo otoñal de la melancolía, es un buen mes para leer. Por eso no podemos sino recomendaros este texto de Emilio Lledó, Fidelidad a Grecia, que acaba de editar la inquieta editorial Cuatro ediciones, de Valladolid. En el texto se recogen ensayos inéditos del autor que recibirá el Premio Princesa de Asturias de este año.

A continuación os dejamos el texto que introduce al libro en la solapa.

Emilio Lledó habla en Fidelidad a Grecia, del asombro ante el arte y el mundo, de la sabiduría, del placer corporal, de los vicios públicos, de la necesaria verdad. Y aunque es fiel a la línea de otras recopilaciones anteriores, esta vez el conjunto está más teñido aún de su «compenetración» con Grecia, como sucedía ya en Elogio de la infelicidad (Cuatro, 2005 y 2015), dada su pasión por comprender y su curiosidad hacia el mundo y hacia los otros.

Agrupados en cuatro secciones temáticas, la primera de ellas, «Lo bello es difícil», trata del mito en los griegos, de la singular belleza helénica, del Eros como insistencia de un deseo liberador, de su invención de la armonía musical; y, con un entusiasmo muy personal, de Epicuro, el pensador del placer y del cuerpo.

En «Fusión de luces», la segunda sección, se plantea una pregunta esencial, ¿qué significa entender?, y despliega una intensa argumentación sobre la idea de interpretación, en la que se funden el pasado que queremos descifrar y nuestro presente, más individualizado y conflictivo. En otro puñado de escritos tiende un puente con autores contemporáneos particularmente apreciados, como Machado, Zambrano o Giner de los Ríos.

«Pruebas de imprenta», el tercer conjunto, aborda el movedizo mundo cultural. Contrapone lo que el libro significa para la memoria con ciertos síntomas patológicos de nuestra sociedad y concluye analizando la cultura surgida tras la caída del Muro, sin dejar de lado nuestros «muros» del olvido.

Por último, aborda intempestivamente las relaciones entre periodismo y pensamiento, y entrega un puñado de crónicas impacientes, publicadas desde los años noventa, fruto de un impulso instintivo por salir al frente ante los aplastantes mensajes del poder. Grecia, una vez más, sirve de modelo ético para desenmascarar la posible «inmoralidad» de las palabras que nos imponen: en ello radica también la fidelidad que su título reconoce y defiende.

El libro es una novedad absoluta en la bibliografía de Lledó. Y merece la pena.





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