7 feb. 2014

Crónica de una presentación


Presentación de los libros
 Estudios sobre la Psicosis (José María Álvarez)
 y Sobre la locura (Fernando Colina)


El pasado 29 de enero, en el Hotel Felipe IV de Valladolid, tuvo lugar la presentación de los libros Estudios sobre la Psicosis (Barcelona, Xoroi, 2013), de José María Álvarez (psicoanalista y psicólogo especialista en Psicología Clínica), y Sobre la locura (Cuatro, Valladolid, 2013), de Fernando Colina (psiquiatra). La presentación, en la que participaron los autores, fue amenizada por las palabras del Dr. José Manuel Susperregui (psiquiatra del ya cerrado Hospital Dr. Villacián). El acto, al que asistieron cerca de doscientas personas, se caracterizó por la generosidad y la humildad de estos tres expertos en la locura, lo que se puso de relieve en sus diferentes intervenciones, así como por la complicidad entre los ponentes y el público.
El Dr. Susperregui inició la presentación leyendo un hermoso escrito elaborado para la ocasión. En su escrito planteaba abiertamente la dificultad de presentar a dos compañeros con quienes había compartido gran parte de su larga vida laboral, sus enseñanzas y estudios, colegas a los que admiraba, para sentenciar al final que “sencillamente, se me pide un imposible”. Aún así, con valentía y decisión, compartió con los allí presentes un retrato psicológico de los autores y un análisis agudo de sus obras, unas pinceladas personales que a buen seguro compartían muchos de los allí presentes. En su exposición se centró en dos aspectos del quehacer de Fernando Colina y de José María Álvarez: el clínico y el docente. En cuanto al quehacer clínico calificó enfáticamente a ambos autores de “animales asistenciales”, señalando la fascinación que muestran por la locura y la lucha por los derechos y libertades del loco, una pasión que los autores comparten. Y desde el plano docente y literario, destacó que el Dr. Colina y el Dr. Álvarez forman un dúo profesional, un tándem, que ha creado una escuela propia en cuanto cómo entender la locura  y qué hacer con los locos, anudando en sus respectivos discursos conocimientos provenientes de diferentes materias como la lingüística, la hermenéutica, la antropología o la heurística, “hasta conseguir la seducción de la intelectualidad más exigente”.
Posteriormente el Dr. Susperregui dedicó por separado algunas palabras a cada uno de los autores. Del Dr. Álvarez alabó su profundo conocimiento de la historia de la locura, sobre todo la clínica clásica del siglo XIX, conocimiento que sabiamente conjuga con el modelo lacaniano, con lo que se acerca al sujeto y entiende su forma de enfermar. Expresó además su mayor admiración hacia la capacidad didáctica que José María Álvarez despliega en sus escritos, ponencias, seminarios; lo que hizo extensivo al conjunto de su enseñanza. En varias ocasiones resaltó cómo lo que en un principio parece inalcanzable e incompresible, este psicoanalista lo vuelve comprensible y asequible a la mayoría, poniendo como ejemplo la obra de Jacques Lacan, a la que se califica habitualmente de difícil.  Susperregui ilustró dicha aptitud didáctica con las siguientes palabras: “Realmente se le ve deleitarse cuando desvela esas nociones con la misma facilidad con que desarrollaría un tema de menor nivel, como si se tratase de meras piruetas anecdóticas”.
Tras dedicar algunas palabras al Dr. Álvarez, se centró en la persona y la obra del Dr. Colina, haciendo referencia constantemente a su “pasión inequívoca por la docencia”. Ensalzó su conocimiento pormenorizado del pensamiento occidental, su profunda comprensión de la obra de Freud y muy especialmente de la obra de Foucault, “erigido sin duda en su filósofo de cabecera”. Destacó una y otra vez la maestría de Fernando Colina para confrontar contrarios, “donde todo sistema de pensamiento tiene acomodo y encuentra un espacio de armonización con su contrario”, señaló, convirtiéndolo en “el rey de la paradoja”. Según su opinión, el Dr. Susperregui aventuró que las enseñanzas de Fernando Colina constituyen un modelo propio, “un enriquecimiento creativo y propio”, en el que el deseo y su dinámica palpitan sin cesar en su discurso clínico. Tras agradecer a los autores su invitación, cedió la palabra a los protagonistas, los cuales presentaron recíprocamente su respectivas obras.
En un primer momento se glosó el libro Sobre la locura del Dr. Fernando Colina, presentación que corrió a cargo de su compañero profesional el Dr. José María Álvarez, quien después de dedicar unas palabras a la generosidad y humildad del autor, se centró en la nueva obra del psiquiatra vallisoletano. Elogió su prosa y la calificó de “poética y profunda”, de “prosa poética”, afirmando que “no se puede escribir sobre la locura sin tender hacia la poesía”, pues la descripción de las experiencias enigmáticas psicóticas requiere de otro tipo de lenguaje que el meramente formal. Posteriormente se centró en el contenido de la obra, afirmando que “Sobre la locura es un libro con tres protagonistas: la locura, los locos y los terapeutas de los locos, es decir, los loqueros”, una obra “sobre la experiencia de un terapeuta de locos”, un libro “profundamente clínico”. Explicó asimismo que el libro vuelve una y otra vez sobre la clínica y el diálogo con el alienado, como si el eje de esta obra gravitara en torno a la pregunta “¿qué hacemos cuando hablamos con locos?”. Según advirtió el Dr. Álvarez, esta cuestión estaría mediatizada por las diferentes visiones o perspectivas existentes sobre la locura. Para afianzar este punto de vista, extrajo y leyó el siguiente párrafo del libro: “Siempre compadeceremos ante la duda de si es mejor atontar a los enfermos con psicofármacos para que no haya recaídas, o anteponer su lucidez y arriesgarse a las crisis” (pág. 9), palabras que promueven la reflexión acerca de la posición ética del clínico cuando habla con un loco. Del Dr. Colina señaló la reflexión permanente sobre la psicopatología y la locura, y destacó que, pese a las obligaciones propias de su jefatura, jamás ha regateado un minuto a su quehacer clínico. El psicoanalista posteriormente realizó un alegato a favor de la subjetividad del loco: “Tratamos con personas”. A partir de ahí, coincidiendo con Colina, propuso que la asistencia sanitaria debería de “contribuir a una cierta libertad o liberación del paciente”, lo que implica el reconocimiento del derecho a la locura y sitúa al delirio como un elemento muchas veces necesario; en palabras del Dr. Colina: “La terapéutica buscará la excelencia del delirio”.
          Como ya hiciera previamente el Dr. Superregui, José María Álvarez habló de la facilidad del Dr. Colina de armonizar contrarios (“es el rey de la combinación de elementos contradictorios”), aunque con el paso de los años, en especial desde la publicación de El saber delirante, su posición es cada vez menos “ambigua”, comentó. En un acto de agradecimiento, el Dr. Álvarez dirigió las siguientes palabras a su compañero y amigo: “Como maestro de escuela, Colina es generoso”. Su intervención concluyó mostrando cierta inquietud que le suscita la lectura de una obra nueva de Colina: “Me sucede al principio, después de leer algo que acaba de publicar. Me cuesta mucho decir algo distinto a lo que acabo de leer en su obra. Esa impresión la tengo durante una temporada”, dejando entrever cómo continuamente aprende de su vecino de despacho.
A continuación fue el Dr. Colina quién presentó Estudios sobre la Psicosis de José María Álvarez.  Previamente dirigió unas palabras  al autor: “Es un ejemplo de intuición clínica”, “es una especie de fanatismo, locura y extravagancia”. Aclarando que el aprendizaje y la influencia es recíproca entre ambos, y confesando: “Yo creo que le copio mucho. Hemos hablado juntos en tantos sitios, que nos aprovechamos mutuamente”. De nuevo el Dr. Colina agradeció a José María Álvarez sus enseñanzas sobre los clásicos en la historia de la psiquiatría y sobre el psicoanálisis, por compartir su saber, describiéndole como “transmisor de información; lo que sabe te lo cuenta”. También con admiración habló del impulso del autor de corregir y ampliar sus libros, en una constante búsqueda de la perfección, como ya hiciera con La invención de las enfermedades mentales y con el que se presentó en este acto, Estudios sobre la psicosis. Para hablarnos de éste último, propuso los tres componentes que estructuran el texto: historia de la psiquiatría, el detalle clínico y caso monográfico. Para hacer referencia al primer componente, se centró en los intereses del autor por la epistemología y el estudio de la historia de la psiquiatría, de cómo va surgiendo el conocimiento a lo largo del tiempo, exponiendo cómo “para José María es importante saber quién es el autor, con quién trabajaba, con quién estaba enfrentado”, “de por qué un autor en un determinado momento dice una cosa y no otra, sobre todo en lo tocante a la psicosis”. El Dr. Colina concluyó destacando que José María compagina la asistencia pública y la privada con sus estudios sobre la locura, con los que trata de construir un modelo clínico de las psicosis. Del segundo componente, el detalle clínico, alabó la “precisión fenomenológica” del psicoanalista, como si se tratara de una especie de exigencia que se autoimpone el autor, explicando que el clínico previamente debe hacer la descripción del hecho observado, para posteriormente darle una valoración clínica con vistas a su entendimiento, de ahí el interés del Dr. Álvarez por el estudio de los fenómenos elementales, las alucinaciones, la certeza y los trastornos del lenguaje. Y, finalmente, comentó el tercer componente clave del libro, el caso monográfico, que en el presente libro es el escritor irlandés James Joyce. Fernando Colina comentó cómo el estudio de los grandes locos de la historia de la psiquiatría es “una de sus monamanías”, como lo es el caso Schrecher o el caso Wagner; a partir del caso, José María “estudia su biografía y vuelca sus conocimientos clínicos”. Para concluir su presentación, el Dr. Colina comentó que el capítulo que más le sugiere y al que recurre constantemente es “¿Qué fue de la paranoia?”, un texto que le sigue sorprendiendo cada vez que lo lee. 
Tras las exposiciones del Dr. Susperregui y los dos autores, se dio la palabra a los ahí presentes. La pregunta más interesante fue la formulada por el Dr. Álvarez al Dr. Colina a propósito de su anterior libro Melancolía y paranoia, preguntándole cómo se le había ocurrido la hipótesis de los dos ejes, el paranoico y el melancólico, que ordenan el conjunto de la psicopatologúa. Al respecto el Dr. Colina explicó que la suspicacia y la tristeza son connaturales a la condición humana, pero cuando se amplifican pueden alcanzar a configurar los tipos clínicos de la paranoia y la melancolía.
La presentación concluyó con el agradecimiento a los editores y a quienes habían propiciado la realización de este acto tan concurrido, y un agradecimiento especial al Dr. Susperregui, cuyas intervenciones públicas son tan esperadas como contadas desde su jubilación.  


Ana Elúa Samaniego
 Especialista en Psicología Clínica
Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid
Miembro de La Revolución Delirante

1 comentario:

  1. Gustavo Ingallina8/2/14 3:27

    Dos maestros imprescindibles. Gran abrazo y felicitaciones desde Buenos Aires.

    ResponderEliminar