22 feb. 2012

ORGANIZA UNA MESA EN LAS II JORNADAS "LA REVOLUCIÓN DELIRANTE"


Dado que en la primera edición las intervenciones resultaron tan interesantes y la participación de los asistentes tan activa, los miembros del Comité Organizador hemos decidido enriquecer el "cartel" de las próximas jornadas.

Una de las cuatro mesas clínicas aún no está asignada, pues queda a la espera de la selección que hagamos de entre las propuestas que nos hagais llegar. Por supuesto, su estructura se ajustará a la nueva composición que creemos que deben tener las mesas esta vez: un clínico (psiquiatra, psicólogo, residente de psicología o psiquiatría), un enfermero o auxiliar de enfermería y un educador social, trabajador social o monitor. De este modo, la mesa estará conformada por tres jóvenes ponentes que plantearán las cuestiones fundamentales y dificultades en el abordaje clínico y comunitario del caso desde una perspectiva multidisciplinar.

Enviad vuestras propuestas (composición de la mesa, breve resumen del caso o de los casos entre los que os estais decidiendo y algunas palabras respecto a su abordaje realizado desde cada una de las posiciones de los componentes) a nuestro correo: info.revoluciondelirante@evento.es.

¡Un saludo!
Foto: Gianni Berengo Gardin

19 feb. 2012

ENTREVISTA A MICHEL FOUCAULT

Os invitamos a escuchar atentamente la entrevista que Alain Badiou realizó a Michel Foucault en 1965. En ella, uno de los más importantes filósofos del siglo XX nos regala una visión sobre las relaciones entre filosofía y psicología que trasciende el tiempo.

15 feb. 2012

CONFIRMADAS FECHA Y SEDE PARA LAS PRÓXIMAS JORNADAS "LA REVOLUCIÓN DELIRANTE"


Las II Jornadas de Jóvenes Profesionales de la Salud Mental se celebrarán en Valladolid el 16 y 17 de noviembre de 2012.

En esta ocasión, la sede será el Palacio de Congresos Conde Ansúrez (http://www.funge.uva.es/palacio).

Foto: www.capitulouno.net

10 feb. 2012

EL FIN DE LA PSIQUIATRÍA, por Leopoldo María Panero


Acerca del caso Dreyfuss sin Zola o la causalidad diabólica

La locura se puede definir, muy brevemente, como una regresión al abismo de la visión o, en otras palabras, al cuerpo humano que ésta gobierna. En efecto, la zona occipital, que regula el desarrollo de la visión, controla, según mi hipótesis, el cerebro, y el cerebro controla todo el cuerpo. De ahí que sea tan importante lo que Lacan minimizaba como “inconsciente escópico”, y esa mirada a la que el dicho psicoanalista apodara “objeto a minúscula”. Por el contrario, la mirada es un infinito. Contiene imágenes en forma de alucinaciones que son lo que Jung llamara “arquetipos” y Rascowski “visión prenatal”. Ferenczi habló del inconsciente biológico: por muy increíble que parezca, ese está contenido en la mirada en forma de alucinaciones. La magia, el inconsciente antes de Freud, lo sabía: “fons oculus fulgur”. Freud también decía que el inconsciente se crea a los cuatro o cinco años; en efecto, los niños padecen dichas alucinaciones de una forma natural: de ahí el retorno infantil al totemismo, del que hablara también el fundador del psicoanálisis.

Pero el cuerpo humano, que, salvo para los niños, es un secreto, contiene igualmente alucinaciones olfativas, aunque éstas no remitan a inconsciente metafísico o junguiano alguno, es decir, a inconsciente alguno de la especie o, en otras palabras, a su pasado, en el que los dioses están bajo la figura de tótems, pues no en vano la palabra “zodiaco” significa en griego animales. Dioses éstos, pues, corporales, hijos del Sol y de la Tierra.

He aquí, por consiguiente, que le cuerpo contiene la locura y, como el único cuerpo entero que existe es el cuerpo infantil, es por tal motivo que la esquizofrenia tuvo por primer nombre “dementia praecox” o demencia traviesa. Respecto a la paranoia, su problemática es triple o, en otras palabras, quiero decir que existen tres tipos de paranoia, pues ya nos dijo Edwin Lemert que no existe la paranoia pura; uno de los tipos de paranoia cuyo síndrome es el delirio de autorreferencia, nos reenvía al problema de que el psiquismo animal es colectivo, y ese es el magma alquímico, en cuyo seno se hunde tal género de paranoico. El otro género de paranoico es el que proyecta su agresividad, con frecuencia, sobre su mujer en el delirio de los celos. El tercer género de paranoico es el que, según ya dijo Edwin Lemert, tiene realmente perseguidores. Ese es el caso al que yo llamo el caso Jacobo Petrovich Goliardkin (el protagonista de El doble de F. N. Dostoyewski). Es un sujeto con frecuencia deforme, enano o simplemente raro, o tan oscuro como Dreyfuss, que es víctima de agresiones, humillaciones y vejaciones por parte de sus amigos o compañeros de oficina, -o, a veces, de un portero, o sencillamente de un camarero-, y que para dar sentido estético a su vivencia se inventa a los masones, o a la C.I.A., metáforas que reflejan a tan sombríos compañeros.

Las otras locuras son frecuentemente producto de la psiquiatría: tal es el caso de las alucinaciones auditivas, que no existen en estado natural alguno y que son producto de la persecución social o psiquiátrica que cuelga, como vulgarmente se dice, en lugar de explicar o aclarar. Pues cada ser humano puede ser en potencia un psiquiatra, con sólo prestarnos la ayuda de su espejo. Pasemos ahora al caso de Dreyfuss; el caso Dreyfuss, en verdad, fue, como el mío, un caso muy extraño. Ni yo ni él entendimos el origen de la persecución; su naturaleza, sin embargo, o su mecanismo puede definirse como el efecto “bola de nieve”: se empieza por una pequeña injusticia y se sigue por otra y por otra más aún hasta llegar a la injusticia mayor, la muerte. O bien como en el lynch empieza uno y continúan todos. Así, yo he sido la diversión de España durante mucho tiempo y, a la menor tentativa de defenderme, encontraba la muerte, primero en Palma de Mallorca en forma de una navaja y, luego, en el manicomio del Alonso Vega (Madrid) en forma de una jeringa de estricnina; pero todo por un motivo muy oscuro, no sé si por mi obsesión por el proletariado, nacida en la cuna de la muerte, o bien, por miedo a que desvelara los secretos de un golpe de Estado en que fui utilizado como un muñeco, y en el que los militares tuvieron, primero, la cortesía de apodarme “Cervantes”, para llamarme después, en el juicio, “el escritorzuelo”. Pero no son sólo los militares los que me usaron; en España me ha usado hasta el portero para ganarse una lotería que de todos depende, porque el psiquismo animal es colectivo, y éste es el motivo de que el chivo expiatorio regale gratuitamente la suerte, en un sacrificio ritual en pleno siglo XX, en nombre de un dios que ya no brilla, sino que cae al suelo herido por las flechas de todos. Ese dios al que todos odian por una castidad que ha convertido al español en un mulo y en una mala bestia. Al parecer toda España ha rodeado amorosamente a la muerte entre sus brazos, y la prefieren al sexo y a la vida.

Que ella les dé al fin su último beso en la pradera célebre del uno de mayo.

Poemas del manicomio de Mondragón